Milagro de 2am

Llegamos a Madrid a eso de las 6am hora local (12am Chile) y todo bien, desayunamos esperando confirmaran nuestra puerta de embarque para Frankfurt. Fue relajante, hasta que notamos que habíamos perdido el Notebook. (Bueno, yo perdí el Notebook)

Estábamos recorriendo el aeropuerto desde que salimos del avión hasta la salida del nuevo vuelo, es un tiro largo – éste aeropuerto es gigante- incluso tuvimos que tomar un metro dentro del aeropuerto para llegar a donde nuestro vuelo despegaba.

Aleatoriamente decidimos desayunar en un spot donde el sol nos recibía justo en frente de nosotros.

Fue ahí, que en el correr y saber que rayos hacíamos, pasamos por (¿cómo se llama eso donde pones tus maletas en unas bandejas que las revisan con rayos X? ) cuando la chica nos dice que debemos sacar las laptops o tablets y ponerlas en una bandeja aparte. El resto ya imaginarán: cogimos las maletas grandes y olvidamos (olvidé) por completo el bendito Notebook.

Bueno, resignados y tirados en el piso de la sala de espera recibimos un inesperado llamado: nuestros buenos amigos, Aarón y Alejandra, matrimonio y miembros de nuestra amada Iglesia uno nos llaman por teléfono desde Chile, (2am) mientras vamos a ponernos a la fila cuando un nuevo reto se nos puso enfrente.

Selfie antes de caer en desgracia: el notebook ya no estaba entre nosotros

En la puerta del avión la mujer (imagínese a Carol de TWD pero la versión Español de España) no nos aceptó la carta de retraso de la aerolínea, dijo: «¿ustedes creen que a los Alemanes les va a importar eso?» Les pedimos a Aarón y a Alejandra que oraran en ese momento por nosotros, los resultados que nos habíamos hecho en el aeropuerto no estaban y el avión ya tenía que despegar. La mujer dijo: «Si no tienen los resultados, debo cancelarles el vuelo».

Daniela revisaba los resultados y nada, luego de que la mujer la llamara para revisar nuestra documentación yo sigo intentando. Reviso mis resultados y nada, mientras oraba al Señor diciendo cómo quien le pide algo a su papá que sabe le puede dar: «En serio, tú te pasas. Sé que lo vas hacer, necesitamos otro milagro: envía nuestros resultados ahora ya, te lo ruego» Mientras hago eso, se qué nuestros amigos también oraban, al mismo tiempo actualizo nuevamente y nada pasa. Voy una vez más ¡Los resultados aparecen y yo pegó un grito! Primeros los de Dani y luego los míos. La mujer, a quien llamaremos Carol, suspira aliviada y se pone contenta de dejarnos pasar.

Le enviamos esta foto a Aaron y Alejandrai

Escribo a 20 minutos de llegar a Frankfurt, esperando todo salga bien ahora, pero… ¿Un poco ingenio no?

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