Pájaros en las turbinas – Parte II

Reto Nº1

No me di cuenta cuando la consulta pasó a ser atención (me puse nervioso porque técnicamente me colé) aunque providencialmente, las personas que estaban detrás de nosotros dicen: «No, si ellos – apuntándonos – estaban antes que nosotros»

No me di cuenta cuando la consulta pasó a ser atención (me puse nervioso porque técnicamente me colé) aunque providencialmente, las personas que estaban detrás de nosotros dicen: «No, si ellos – apuntándonos – estaban antes que nosotros»

La supervisora me dice con la mirada fija en los documentos:

– ¿Viaja con permiso consular?

– ¿Que es eso? – le preguntamos.

– De la Embajada, ¿viaja con permiso Consular de la Embajada de Alemania?

– No nos informaron eso – le dije.

– No pueden viajar entonces.

– Pero nadie nos informó de eso ¿qué hacemos? – preguntó Dani.

– Vayan a la Embajada Alemana.

Reto Nº2

No contento con eso, ella continuó:

– Su PCR está vencida. Ustedes no podrían vía habe viajado hoy. Al Ilegar a Alemania, ya habrán pasado 72 horas y no los hubiera dejado entrar.

– ¿Bueno y que hacemos?

– Abajo hay un laboratorio…

– ¡Genial!

– …pero es domingo y está cerrado.

Reto N°3

Luego de un rato dando vueltas sin saber que hacer, me acercó nuevamente a Natalia que, junto a sus compañeros, apagaban el incendio de que el vuelo haya sido cancelado a causa de unas aves.

– Disculpa que te moleste, tengo otra duda. El nombre de mi hijo está con un error, mis 2 apellidos están en él. ese a que Natalia nos dijo que no había problema, unos varios minutos más tarde, una compañera que atendía a la Dani le confirmó que ese error impedía nos abrieran paso. Aunque teníamos todo para confirmarlo, pasaportes, libreta de matrimonio, carnet de identidad, y de que el niño es absurdamente parecido al papá, el nombre inscrito era literalmente de otra persona. Yo pensé que había sido culpa mía, y es que de chiquito que siempre confundía los apellidos de Lucas. Me sentí fatal, y entre que llamábamos a la compañía y nada pasaba se me ocurrió meterme a mi sesión de Iberia para ver si poc hacer algo. Ahí descubrí que podía cambiar los datos de los viajeros, pero que creen … los datos de Lucas siempre estaban bien. Solo el ticket estaba con ese error y yo recordaba aquel día comprando los ticket: «Los nombres y apellidos deben estar

Pese que Natalia nos dijo no había problema, unos varios minutos más tarde, una compañera que atendía a Dani le confirmó que ese error impedía nos abrieran paso. Aunque teníamos todo para confirmarlo, pasaportes, libreta de matrimonio, carnet de identidad, y de que el niño es absurdamente parecido al papá, el nombre inscrito era literalmente de otra persona. Yo pensé que había sido culpa mía, y es que de chiquito que siempre confundía los apellidos de Lucas. Me sentí como el fatal, y entre que llamábamos a la compañía y nada pasaba se me ocurrió meterme a mi sesión de Iberia para ver si podía hacer algo. Ahí descubrí que podía cambiar los datos de los viajeros, pero que creen… los datos de Lucas siempre estuviron bien. Solo el ticket estaba con ese error y yo recordaba aquel día haciendo el checklist del viaje: «Los nombres y apellidos deben estar bien», «la página de compras anunció revisar todo antes de dar OK y yo lo hice así». Así que por un lado mi conciencia estaba en paz, pero todo lo demás en llamas.

Tienen que saber algo:

Nunca, pero nunca, NUNCA, te van a contestar del call center de IBERIA, y, si eso ocurre, considéralo un milagro. Y eso pasó también, luego de mucho, mucho intentarlo le contesta un operador a Dani. Ella estuvo conversando una hora con el por teléfono, incluso Natalia en un momento mientras atendía a alguien en el mesón no paraba de atenderlo y hablar por fono con el ejecutivo de lberia. Lucas por otro lado no dio más, el pobre ya comenzaba a comportarse errático y mal genio, así que bastó con tan solo tomarlo en brazos para que se tumbara en un sueño profundo.

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