Third Day

Un fenómeno particular estoy viviendo.

Para quienes son de la fe y para quienes al menos la han observado desde lejos, sabrán que, los tiempos de música y adoración es un tiempo para derramar sus corazones delante de Dios. Un Dios Santo, Justo pero misericordioso y con un Espíritu amigable y paternal que, está disponible para todos sus hijos e hijas.

Bueno, por alguna razón, yo he estado viviendo ese fenómeno al terminar cada tiempo de música y adoración, cuando el orador final levanta una oración para finalizar, y es que las palabras y el corazón de estas – hasta ahora – dos personas han calado emotiva y profundamente mi corazón.

El mejor día de mi vida

«El mejor día de mi vida» es una exageración que Lucas dice cuando algo le gusta mucho pero no es algo tan relevante o de real grandeza. El puede decir: «pasé un nivel muy difícil en el Sonic ¡es el mejor día de mi vida!» O por ejemplo, que rico este cereal ¡es el mejor día de mi vida» y así.

Estábamos disfrutando -finalmente- de la compañía de Guillermo, Romina y los niños en la casa que la escuela arrendó para ellos, cuando Lucas apareció en el comedor compartiendo muy emocionado que había orado. Abrazaba a la Dani con los ojitos brillantes como si supiera que nos decía algo que para nosotros era muy valioso ¡y vaya que lo era! No lo hizo una, sino 3 veces en total se apareció diciendo lo mismo.

Bueno, la noche alemana del 28 de julio, Lucas hizo su primera oración con Dios de manera personal, libre y espontánea. Cuando estábamos listos para dormir, llegó la hora de orar y le animamos a hacerlo como nos lo había contado:

⁃ Es que me da vergüenza – dijo primero.

⁃ Pero mira – le propusimos – nosotros cerramos los ojos…

⁃ Está bien. – dijo sin chistar.

«Gracias Señor porque pudimos viajar. Por la escuela por este día maravilloso, gracias por que pudimos jugar…para dormir bien… en el Nombre de Jesús, amén.»

Son las 23:07 aquí en Alemania del 28 de julio del 2021 y les digo: este es el mejor día de mi vida.

No exagero.

Pájaros en las turbinas – parte V – Final

Nuestro querido y reciente amigo Guillermo fue por nosotros al aeropuerto. Fue muy gentil ¡incluso nos había traído un cocaví para recargar energía! Esa noche al volver a casa – 21:30 aproximadamente- caímos tumbados del sueño, durmiendo hasta el otro día.

A la mañana siguiente, Guillermo volvió a ir por nosotros, nos dejó en el aeropuerto y al entrar, y más temprano que el día anterior, el ambiente era otro, mucho más calmado.

Natalia estaba ahí, ella había prometido estar aunque dijo que no tenía que trabajar. Por tanto, al verla sentí el primero de los alivios. Nos pusimos en la fila otra vez mientras yo iba a hacer contacto visual con ella esperando me reconociera o me hiciera la desconocida.

⁃ Hola, soy yo.

⁃ ¡Hola Abraham! Ya los tengo listos. Imprimo sus tickets y ya. Denme un minutito.

¿Ya los tengo listos, dijo? ¿Como así? Listos, ¿listos? Pensaba mientras caminaba a contarle a Dani. Nos acercamos a ella y nos hace pasar por Business, así que nos ahorramos toda la fila. La persona del mesón nos pide los pasaportes y mientras el joven hacía su trabajo dentro de mi pensaba ¿esto realmente está pasando? Y es que ¿no estamos yendo a Alemania ahora?

⁃ Aquí están, que tengan un buen viaje.

Se acercó Natalia luego y nos entregó las cartas de cancelación por retraso firmadas por ella, nuestro vuelo salía en 2 horas y finalmente, luego de tanto dar pelea, y cuando pensábamos (por enésima vez) que todo estaba perdido, íbamos a viajar a Alemania.

Final thoughts

“«Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos —afirma el Señor—. Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra!”

Isaías 55:8-9 NVI

Esta palabra tomé como quien se aferra a lo más preciado que tiene el día que, según nosotros íbamos a viajar. Pensaba «wow, definitivamente mis pensamientos ni mis caminos son como los tuyos» o sea, si me hubiesen dado un papel y un lápiz para escribir el guion de cómo sería este viaje, JAMÁS, hubiese pensado en todas las cosas que atravesamos. ¿Te ha pasado? Esas temporadas o épocas de crisis que dices: «podrías habérmelo mostrado de otra forma, en una conversación, un libro, o sermón. ¡Pero no así!» Ahí es donde nuestra cosmovisión de Dios o nuestra fe acerca de quién es realmente Jesus es revelada.

Ya habíamos aprendido muchísimo antes del viaje, pero nos llevó hasta lo más extremo para mostrarnos estúpida y escandalosamente quien es Él y que implica eso.

En el libro de Génesis, Abraham sube al monte por orden de Dios a hacer el más difícil de los sacrificios, ofrecer a su hijo más amado. De ahí la carga sobre el nombre: «Abraham, el padre de la fe»

Yo me enfrente subiendo a ese monte, un viaje de varios días, con incertidumbres y ganas de no continuar, mis ojos veían que era imposible seguir, pero mi pecho ardía, preso de una realidad que no era capaz de percibir con mis ojos, «había que sacrificar a Isaac» me decía todo el tiempo. Siempre, desde la primera vez que hablamos de venir a Alemania dijimos que era imposible para nosotros, pero lo que quemaba mi alma por dentro era el poder llegar a la fecha, mirar los ojos a Dios y decirle cara a cara: «lo intenté, no estaba seguro, realmente no lo sabía, pero elegí creerte y prefiero no viajar sabiendo que lo dimos todo por ti, a qué tuviéramos que, sin decir una palabra, y lleno de vergüenza que no confiaba en lo que decías» No imaginaba cosa más triste que el corazón quebrado de Dios, por un hijo que no confiaba en lo que decía.

Pájaros en las turbinas – parte IV

Luego de comer y llegar a su oficina, esperamos sentados afuera un largo rato más, casi una hora aproximadamente.

Salía y entraba gente, y nada. Preguntamos a una chica quien nos dijo que parecía Natalia ya se había ido, luego otra que estaba en el mesón mencionó que ella sabía de nosotros y que ya venía.

Al rato, estábamos a punto de irnos cuando un hombre mayor al que reconocí esa tarde apareció. Le dije:

⁃ Disculpe, ¿le puedo hacer una consulta?

⁃ Si – dijo el señor un tanto incómodo

⁃ Lo vi en la tarde cerca de la supervisora…

⁃ Ah, ¡Natalia!

En ese momento recién supe su nombre. Ahí me comentó que debía estar embarcando y ya tendría que estar cerca

¡Y cuando menos lo pensamos apareció!

Nos saludó y rápidamente nos pidió nuestros pasaportes, entró a su oficina y en menos de 10 minutos y nos dice: «ya, lo resolví. Vengan temprano mañana y yo los hago pasar directo». Dani fue la que más preguntas hizo, yo con solo escuchar «lo resolví» comencé a oír todo como en 2º plano. Así volvíamos a casa, con una nueva esperanza pero de nuevo, muy reservados, rayando en lo escéptico.

Los más apercibidos habrán notado, que lo más sorprendente hasta aquí es que, el menos extraordinario de los retos fue el que nos derrotó. Yendo hacia el principio de este «viaje» antes del verdadero viaje, mucho del éxito de este no dependía de nosotros.

Primero, que la escuela nos aceptará, luego que nuestro consistorio aprobara enviarnos, luego el dinero para viajar, para los pasaportes, y que nos dieran algún porcentaje de beca. Y claro, el más jodido de todos: el permiso de la comisaría virtual para que, con fronteras cerradas pudiéramos salir igual.

Luego, además de eso, todos los retos de ese fatídico domingo. Todos estaban fuera de nuestro control, nada dependía de nuestros recursos o influencias, pero Dios puso su mano, dominio sobretodo y autoridad en cada una de las cosas que enfrentamos. En el aeropuerto, Natalia resolvió internamente lo del consulado en la embajada, el PCR atrasado se resolvía gracias a la cancelación del vuelo, por tanto Iberia nos daba una carta que validaba nuestros resultados ya vencidos, y el tema del apellidos, en serio, fue un milagro que alguien nos contestara.

Aún así, un torpe error, el más común y ordinario de los eventos nos dejaría debajo del avión, desanimados y cabreados. Ese domingo 18 de julio, no iríamos a Alemania.

Pájaros en las turbinas – parte III

No sé cómo pero Lucas y yo estábamos raja en estos carros donde se trasladan maletas (No las que parecen de supermercado, sino las planas, grandotas en plan hotel en «mi pobre angelito») Dani seguía al teléfono con Iberia y yo de lejos, y por la hora asumía finalmente habíamos pasado el más difícil de solucionar, y es que ¡finalmente nos contestó el call center! Digo, ¿que podría salir mal?

Bueno…

Reto Nº5

No contento con ello y como si no hubiese sido suficiente, el último de los retos.

Cuando creíamos que finalmente habíamos sobresaltado todos los obstáculos, el más torpes e inoperante de los problemas nos terminó por dar el que sería el golpe final. Esto fue así:

Con el cambio de apellidos finalmente realizado, y habiéndole colgado al ejecutivo de Iberia, Natalia tira la última de las bombas.

⁃ Tenemos otro problema, el ejecutivo en Iberia generó la nueva reserva con el cambio de nombre, pero no me ha enviado el ticket a quien asociarle el pago. Sin eso, no tengo como hacerlos pasar. Lo siento chicos.

Estábamos en el aeropuerto desde las 8 y algo de la mañana, nos levantamos a las 6:30am y la noche anterior acostado tipo 2am imprimiendo todos los documentos. Eso sin contar los meses de estrés e incertidumbres que cargábamos con anterioridad. Con todo eso, finalmente parecía que, efectivamente no íbamos a viajar.

Era la última hora, el desorden en la fila era menos y es que quedaban pocas personas, el avión despegaba a las 17:15pm y nosotros creyendo de que Dios haría un milagro. En eso Dani ya muy cansada, estresada y al mismo tiempo con compostura, le paró los carros a todo mundo ahí.

⁃ ¿Cómo es posible que ustedes no puedan ayudarnos? Hemos llamado toda la tarde a la aerolínea ¡no van a contestar!

⁃ Es que nosotros no podemos hacerlo

⁃ ¡Pero si ustedes son Iberia!

⁃ Nosotros no somos Iberia – dijo Natalia (mientras otros decían que eran solo contratistas)

⁃ Yo sé que han sido muy buena voluntad con nosotros ¡pero como nadie es capaz de darnos una respuesta!

Nos sentamos, nos quedamos mirando como sin quererlo, aceptando que efectivamente y luego de dar tanta pelea. No íbamos a viajar. Así fue como veíamos al último pasajero para por el mesón, no quedaba nadie, solo nosotros.

En eso, Natalia se acerca de repente y nos dice: Vayan a comer algo y luego van a mi oficina – ella nos había dado «vale por» de un restaurante cuando el vuelo se canceló, y eso hicimos.

Mudos, agotados y como si nada pasará alrededor, caminamos hacia el restaurant. No lo podíamos creer. Una parte del cuerpo lo único que quería era descansar, y ver a los míos hacer lo mismo – física y emocionalmente pero por otra parte, seguía esa esperanza en la posibilidad de que Natalia, en su oficina nos ayudara. Aunque estábamos escépticos, sin ánimos ni energías para ilusionarnos… otra vez.

Pájaros en las turbinas – Parte II

Reto Nº1

No me di cuenta cuando la consulta pasó a ser atención (me puse nervioso porque técnicamente me colé) aunque providencialmente, las personas que estaban detrás de nosotros dicen: «No, si ellos – apuntándonos – estaban antes que nosotros»

No me di cuenta cuando la consulta pasó a ser atención (me puse nervioso porque técnicamente me colé) aunque providencialmente, las personas que estaban detrás de nosotros dicen: «No, si ellos – apuntándonos – estaban antes que nosotros»

La supervisora me dice con la mirada fija en los documentos:

– ¿Viaja con permiso consular?

– ¿Que es eso? – le preguntamos.

– De la Embajada, ¿viaja con permiso Consular de la Embajada de Alemania?

– No nos informaron eso – le dije.

– No pueden viajar entonces.

– Pero nadie nos informó de eso ¿qué hacemos? – preguntó Dani.

– Vayan a la Embajada Alemana.

Reto Nº2

No contento con eso, ella continuó:

– Su PCR está vencida. Ustedes no podrían vía habe viajado hoy. Al Ilegar a Alemania, ya habrán pasado 72 horas y no los hubiera dejado entrar.

– ¿Bueno y que hacemos?

– Abajo hay un laboratorio…

– ¡Genial!

– …pero es domingo y está cerrado.

Reto N°3

Luego de un rato dando vueltas sin saber que hacer, me acercó nuevamente a Natalia que, junto a sus compañeros, apagaban el incendio de que el vuelo haya sido cancelado a causa de unas aves.

– Disculpa que te moleste, tengo otra duda. El nombre de mi hijo está con un error, mis 2 apellidos están en él. ese a que Natalia nos dijo que no había problema, unos varios minutos más tarde, una compañera que atendía a la Dani le confirmó que ese error impedía nos abrieran paso. Aunque teníamos todo para confirmarlo, pasaportes, libreta de matrimonio, carnet de identidad, y de que el niño es absurdamente parecido al papá, el nombre inscrito era literalmente de otra persona. Yo pensé que había sido culpa mía, y es que de chiquito que siempre confundía los apellidos de Lucas. Me sentí fatal, y entre que llamábamos a la compañía y nada pasaba se me ocurrió meterme a mi sesión de Iberia para ver si poc hacer algo. Ahí descubrí que podía cambiar los datos de los viajeros, pero que creen … los datos de Lucas siempre estaban bien. Solo el ticket estaba con ese error y yo recordaba aquel día comprando los ticket: «Los nombres y apellidos deben estar

Pese que Natalia nos dijo no había problema, unos varios minutos más tarde, una compañera que atendía a Dani le confirmó que ese error impedía nos abrieran paso. Aunque teníamos todo para confirmarlo, pasaportes, libreta de matrimonio, carnet de identidad, y de que el niño es absurdamente parecido al papá, el nombre inscrito era literalmente de otra persona. Yo pensé que había sido culpa mía, y es que de chiquito que siempre confundía los apellidos de Lucas. Me sentí como el fatal, y entre que llamábamos a la compañía y nada pasaba se me ocurrió meterme a mi sesión de Iberia para ver si podía hacer algo. Ahí descubrí que podía cambiar los datos de los viajeros, pero que creen… los datos de Lucas siempre estuviron bien. Solo el ticket estaba con ese error y yo recordaba aquel día haciendo el checklist del viaje: «Los nombres y apellidos deben estar bien», «la página de compras anunció revisar todo antes de dar OK y yo lo hice así». Así que por un lado mi conciencia estaba en paz, pero todo lo demás en llamas.

Tienen que saber algo:

Nunca, pero nunca, NUNCA, te van a contestar del call center de IBERIA, y, si eso ocurre, considéralo un milagro. Y eso pasó también, luego de mucho, mucho intentarlo le contesta un operador a Dani. Ella estuvo conversando una hora con el por teléfono, incluso Natalia en un momento mientras atendía a alguien en el mesón no paraba de atenderlo y hablar por fono con el ejecutivo de lberia. Lucas por otro lado no dio más, el pobre ya comenzaba a comportarse errático y mal genio, así que bastó con tan solo tomarlo en brazos para que se tumbara en un sueño profundo.

Pájaros en las turbinas – Parte I

«¡Llegó el día!» Le dije a Cocke en «La Na’e» (su vehículo). Eran cerca de las 8am del domingo cuando ya nos íbamos al Aeropuerto Dani, Lucas, acompañados de mi suegra y Paulina, la pequeña Olivia, su hermano Gabriel y claro, Cocke al volante.

«¿Está bien decirlo así? Digo, ¿se dice aquí, al salir o en el aeropuerto? ¿en el avión o llegando ya a Alemania? Es raro en verdad» le dije posteriormente, convencido de que saldríamos a las 11:25am de Santiago rumbo a Alemania, pasando por una breve escala de 2 horas en Madrid.

Pero no teníamos ni idea lo que vendría.

Llegamos al aeropuerto y mientras hacíamos la fila – que avanzaba medianamente rápido – al pasar unos varios minutos ahí, notamos que las personas que atienden ya no estaban en las ventanillas. Se habían reunido haciendo una especie de ronda a la vista de todos y conversaban preocupados.

«Algo raro está pasando» dijo Dani. «Míralos ahí, se ven preocupados», por supuesto que a mi no me llamó la atención pero no pasó mucho tiempo para que uno de ellos nos informara a voz en cuello que, el vuelo se había cancelado.

"Unas aves se han metido a las turbinas del avión" dijo él. 

Espera, ¿que? ¿unas aves se metieron a las turbinas del avión? ¡Eso sonaba comiquísimo! Pero eso fue exactamente lo que pasó.

Nos quedamos para re programar nuestro vuelo, ahí todo fue mucho más lento. Nuestra compañía volvía a casa y quedábamos solo nosotros ahora en esto. Aprovechamos de acompañar el culto de nuestra querida Iglesia Uno en la espera, incluso poder con nuestros hermanos en el Zoom pos-transmisión online quienes aprovechan de orar a Dios por nosotros y nuestro viaje.

Estaba a 3 personas de que nos atendieran cuando me acerco al mesón para hacer una consulta sobre un correo de Iberia que me llegó al correo. Mientras camino oro a Dios y le digo: «Que me toque la persona que quieras ponerme» y al elegir a cuál de los mesones acercarme, resultó que, sin saberlo, hasta unas horas después, elegí a Natalia, la supervisora del grupo.

Quién me está moviendo el piso

Finalmente llegamos a la escuela en Krögis, Alemania. El lugar está muy bonito y la vista es sensacional – ahora mismo mientras escribo es de noche y no sé ve absolutamente nada – todo es negro – pequeñas luces se deslumbran a la distancia).

Llegamos a la escuela, tomamos una ducha, regresamos un rato y nos quedamos en el edificio en donde están todas las personas que tenemos que hacer cuarentena. Allí conocimos a otros latinos bien buena onda. Cenamos, compartimos historias de como había sido nuestro viaje, nuestra experiencia con Dios y todos los milagros que había hecho en cada uno de nosotros para llegar aquí.

Lo curioso es que no he dejado de sentir que el piso se mueve desde que llegué aquí (ahora mismo mientras escribo todo se mueve y siento como si estuviera parado en un tren o en una turbulencia pequeña en el avión ¿Imagino es normal?

Imagino no es nada grave, espero que pase pronto. Es muy incomodo.

Preguntando se llega a Roma

Empírica y científicamente comprobado. Lo que más temíamos era llegar a Alemania, específicamente 8 horas de nuestro destino final, y no saber que diablos hacer.

Bueno, eso se hace. Lo que se hace es preguntar. ✌🏽

Y así fue como luego de recoger nuestro equipaje, pudimos llegar a un paradero de micro que nos llevó a la estación de trenes, que nos llevó al andén correcto y que nos tiene viajando cómodamente con un paisaje maravilloso hacia Dresden, para combinar y movernos a Meissen.

En el aeropuerto de Alemania pudimos hablar con una familia joven como nosotros, eran chilenos y oramos de una por ellos 🙏🏻

Ahí deberían recogernos para llevarnos a la escuela.

¿No es bueno el Señor?

“Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré”.”

Isaías 41:13 NVI

Milagro de 2am

Llegamos a Madrid a eso de las 6am hora local (12am Chile) y todo bien, desayunamos esperando confirmaran nuestra puerta de embarque para Frankfurt. Fue relajante, hasta que notamos que habíamos perdido el Notebook. (Bueno, yo perdí el Notebook)

Estábamos recorriendo el aeropuerto desde que salimos del avión hasta la salida del nuevo vuelo, es un tiro largo – éste aeropuerto es gigante- incluso tuvimos que tomar un metro dentro del aeropuerto para llegar a donde nuestro vuelo despegaba.

Aleatoriamente decidimos desayunar en un spot donde el sol nos recibía justo en frente de nosotros.

Fue ahí, que en el correr y saber que rayos hacíamos, pasamos por (¿cómo se llama eso donde pones tus maletas en unas bandejas que las revisan con rayos X? ) cuando la chica nos dice que debemos sacar las laptops o tablets y ponerlas en una bandeja aparte. El resto ya imaginarán: cogimos las maletas grandes y olvidamos (olvidé) por completo el bendito Notebook.

Bueno, resignados y tirados en el piso de la sala de espera recibimos un inesperado llamado: nuestros buenos amigos, Aarón y Alejandra, matrimonio y miembros de nuestra amada Iglesia uno nos llaman por teléfono desde Chile, (2am) mientras vamos a ponernos a la fila cuando un nuevo reto se nos puso enfrente.

Selfie antes de caer en desgracia: el notebook ya no estaba entre nosotros

En la puerta del avión la mujer (imagínese a Carol de TWD pero la versión Español de España) no nos aceptó la carta de retraso de la aerolínea, dijo: «¿ustedes creen que a los Alemanes les va a importar eso?» Les pedimos a Aarón y a Alejandra que oraran en ese momento por nosotros, los resultados que nos habíamos hecho en el aeropuerto no estaban y el avión ya tenía que despegar. La mujer dijo: «Si no tienen los resultados, debo cancelarles el vuelo».

Daniela revisaba los resultados y nada, luego de que la mujer la llamara para revisar nuestra documentación yo sigo intentando. Reviso mis resultados y nada, mientras oraba al Señor diciendo cómo quien le pide algo a su papá que sabe le puede dar: «En serio, tú te pasas. Sé que lo vas hacer, necesitamos otro milagro: envía nuestros resultados ahora ya, te lo ruego» Mientras hago eso, se qué nuestros amigos también oraban, al mismo tiempo actualizo nuevamente y nada pasa. Voy una vez más ¡Los resultados aparecen y yo pegó un grito! Primeros los de Dani y luego los míos. La mujer, a quien llamaremos Carol, suspira aliviada y se pone contenta de dejarnos pasar.

Le enviamos esta foto a Aaron y Alejandrai

Escribo a 20 minutos de llegar a Frankfurt, esperando todo salga bien ahora, pero… ¿Un poco ingenio no?

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar